Las Crónicas de Alenarnia (I)

¡Guten Tag, estimados lectores y lectoras!

Sean bienvenidos una vez más a ,,Das Wissen und der Knecht”, el blog más eficientemente alemán de la blogosfera. Es más, es tan eficiente, que ayer el blog alcanzó su récord de visitas diarias. ¡Y me llamaron loco cuando encerré a su autor en un sótano sin luz, agua y comida! Pero déjenme que me presente una vez más, sólo en caso de que lleguen con retraso: ich bin Fritz, eure Konferenzier.

Hoy comenzamos por fin con el Rehabilitationsprogramm de Herr Carlos, que por cierto está respondiendo ejemplarmente bien a la terapia de Electroshock. Para no agotar tampoco al ,,escritor”, Herr Slowpoke und ich hemos decidido que sería conveniente proceder con unos cuantos Artikeln que repasen brevemente la estancia de Herr Carlos en Deutschland. Así pues, aquí arrancan ,,Las Crónicas de Alenarnia”, un compendio de estupideces que esperemos que les satisfagan. Viel Spass!

1

1

– Maldito Fritz… Ya sabía yo que no era buena idea contratar a un alemán como asistente. Pero más vale que le haga caso si quiero salir de aquí. ¿Y qué cojones cuento? Tengo el cuerpo tan entumecido del electroshock que no puedo andar, respirar y controlar esfínteres al mismo tiempo… ¿Cómo espera que escriba algo mínimante coherente o, al menos, divertido?

¡Mierda, oigo pasos! ¡El guardia viene a ver si estoy escribiendo algo! ¡Piensa, Carlos! ¡Piensa!

1

¿Todo bien por aquí?

1

– Sí, Pedodrile.

1

Herr Pedodrile para ti, pazguato.

1

– ¿Cómo te atreves a tratarme así? ¡Yo te traje a este blog!

1

Y desde entonces, ¿cuántas veces he salido, eh? Al menos con Herr Fritz tengo quehaceres.

1

– Aparte de acosar a niños pequeños, quieres decir…

1

¡Serás…!

1

– ¡No, en la cara no!

1

Venga, déjate ya de rollos y vayamos al grano: ¿qué tienes planeado escribir para hoy?

1

– Pues…

1

Va, que no tengo todo el día.

1

– Esto…

1

¿Es que no tienes nada?

1

– ¡Sí, sí que tengo algo!

1

¿Seguro? Porque en caso contrario, vas a freírte un ratito…

1

– ¡Claro que tengo algo preparado…!

1

– ¿Sí?

1

– ¡Un ranking!

1

¿Un ranking?

1

– Eso es: un ranking.

1

¿Pero un ranking de qué?

1

– Pues eso, un ranking… ¡No, no sólo es un ranking! ¡Son varios: los diferentes rankings de gentes, experiencias, cosas y demás de mi estancia en Alemania!

1

Ya veo. No pinta tan mal. Ponte ya con ellos, que yo voy a decírselo al sub-jefe.

1

– ¿Sub-jefe? ¿Qué sub-jefe?

1

Tú haz bien tu trabajo y no tendrás por qué conocerle…

1

– La virgen, qué estrés… En fin, pongámonos en marcha:

1

Durante eones, la humanidad vivió rodeada de dudas existenciales imposibles de dilucidar: ¿qué cazador es el más fuerte de la tribu? ¿Qué selección ha ganado más mundiales de baloncesto? ¿Cuál es la ciudad más grande de China? ¿Qué actor porno la tiene más larga? Y a todas estas preguntas siempre se la sumaba otra: ¿Y quién va justo por detrás? Las plegarias de las atormentadas almas de nuestros ancestros fueron atendidas el día en que a alguien se le ocurrió hacer una lista sencilla y fácil de entender en la cual figuraran en posiciones ordinales diferentes sujetos de interés. Así nacieron los rankings, unas soberanas pamplinas que a todo el mundo gustan y que a los bloggers tan bien nos vienen.

1

Y es que cuando no sabes sobre qué escribir, haces un ranking: los 10 momentos más humillantes de mi vida, mis 5 platos favoritos, mis 30 mascotas más longevas, mis películas favoritas, los superhéroes con mayor número de escenas homoeróticas,… Y como ya han visto, un servidor de ustedes no sabe qué contar exactamente, por lo que ahí les dejo unos cuantos rankings sobre mi mes de agosto en Freiburg:

1

Las lenguas que más he hablado:

1) Alemán: Obviamente, habiendo estado en Alemania haciendo un curso de Alemán, lo que más he hablado ha sido la lengua de Schiller, pero no se pierdan el resto:

2) Castellano: y es que la mayoría de mis amistades allí eran españoles. ¡Siempre haciendo piña!

3) Catalán: entre que tenía que ayudar a la parienta para un examen y que conocí a un chaval de Lleida, también gasté el catalán largo y tendido.

4) Inglés: es sorprendente lo poco que lo he usado si tenemos en cuenta la cantidad de peña de EE.UU. Que había. Y es que la gente recurría al inglés como último recurso: antes preferían intentarlo de cualquier otra manera que implicase comunicarse en alemán.

5) Italiano: del cual no tengo ni idea, pero los italianos de allí no se rendían fácilmente en sus intentos de enseñarme. Al final acabé hablando castellano con su acento y soltando palabras sueltas en su lengua. Pareció funcionar.

6) Francés: chapurreado de camino a Alemania, volvió a manifestarse cuando estuvimos en Estrasburgo. Y es que había que pedir la comida o indicaciones en francés porque los gabachos se niegan a responderte si les hablas en otro idioma. Chovinistas de los huevos…

1

Las nacionalidades más numerosas:

Hablemos sólo de los que participaron en el curso, nada de relaciones con ellos:

1) Japoneses: UNA PUTA HORDA. En serio, allá donde mirabas había un/a japo. Menos de noche, que no salían. Era exagerao. Y encima la mayoría de ellos venían con un nivel de alemán paupérrimo. Además, eran muy cerrados: sólo se juntaban con otros japos. Eso sí: eran graciosísimos de ver.

2) Estadounidenses: se ve después de la 2ª Guerra Mundial, le han cogido el gusto a invadir Alemania. No tan cerrados como los japos, pero también muy suyos.

3) Italianos: me río un kilo de los que dicen que los españoles la armamos. ¡Menudo peligro tienen los amigos!

4) Españoles: bastantes, aunque algo diseminados. Estábamos algo separados, pero nos acabamos juntando, aunque incluíamos a otras nacionalidades en el grupo. Lo curioso es que no solía haber gente de la misma ciudad o región: casi completamos en mapa de España. A destacar que la mayoría eran andaluces y madrileños.

5) Polacos y ucranianos: o mejor dicho, polacas y ucranianas. Gente maja con la pega de ser muy trabajadores. Joder, si es que parecía que venían a aprender.

1

Los grupos con los que más me he relacionado:

1) Españoles: no nos engañemos: cuando estás lejos de casa, buscas a peña con la que te entiendas. Y la mejor manera de hacerlo es en tu idioma materno (o en uno de ellos, vamos). Además, éramos los que montábamos más y mejores fiestas.

2) Italianos: juerguistas, amistosos y ruidosos. Con razón me adoptaron como a uno de ellos. Porque así me lo dijeron: yo era un italiano más. Así que nada, con ellos que iba. Entendía muchas cosas, pero cuando no, pues nada, en alemán.

Me encantó el descubrir que los 2 con los que mejor me llevaba eran camaradas. Un gran puntazo.

3) Estadounidenses: y es que mientras acogía a uno de ellos como hermano pequeño y tenía divertidas discusiones con otras que vivía en Los Gatos, otro se dedicaba a acosarme sexualmente entre charla y charla sobre la política económica de Obama. Pero todo en alemán, ¿eh?

4) Europeos del Este: es que no eran tantos como para organizarlos en grupos separados. Teníamos aquí ucranianos, polacos, bielorrusos, checos y húngaros. Quizás las más numerosas eran las ucranianas y las polacas. En cualquier caso, molaban porque iban del palo modosito, pero siempre tenían algo que aportar.

5) Egipcias: sólo eran 2 y no se juntaban mucho con el resto de la clase, pero eran bien majas. Se merecían estar en la lista.

6) Turca: sí, en feminino y en singular porque sólo me relacioné con una. Lo que pasa es que siempre se venía con nosotros y era una más. Toda una crack que siempre posteaba las fotos en Caralibro la mañana siguiente de una juerga.

1

Los medios de transporte más usados

1) El tranvía: rápido, cómodo y puntual, era la mejor manera de ir de lado a lado de la ciudad, tanto de día como de noche, sin importar si era entre semana o es finde. Nosotros nos sacamos un abono mensual, aunque te puedes colar sin ninguna dificultad porque el billete se compra en el vagón y nunca pasan revisores.

2) A pie: y es que en esa ciudad estaba todo cerca. A menos que hiciese malo o estuviese cansado (que era casi siempre) yo optaba por ir a pata. Aunque sólo fui descalzo una vez por la calle, algo muy típico friburgués.

3) En bici: sólo la cogí un par de veces, mas en una ocasión me sirvió para llevar un maletón en un recorrido bastante largo. Ya verán la foto, que es hilarante y tal.

4) En coche: y es que el viaje de Burgos a Freiburg duró 2 días en coche. Infernal, quizás, pero como iba casi todo el rato durmiendo…

1

La comida más consumida

1) Comida tailandesa: y es que descubrimos en un restaurante en el cual a partir de 4€ te ponías hasta arriba de comida deliciosa. Normal que fuésemos cada 2 o 3 días.

Parrilladas: nada más descubrieron esa hermosa costumbre alemana, el grupo de españoles trincó una barbacoa y montaba fiestas con el grill de seguido. Se comía poco, aunque se pasaba bien. La mejor fue la fiesta de mi cumple, la verdad.

2) Subway: nada que decir. Sé que es una sucia multinacional yankee, pero es que están taaaaaaaaaaaan buenos los bocadillos…

3) Comida en la MENSA: la MENSA, aka cafetería de la uni, no tenía mala comida, pero era un rollo a la hora de pagar con la tarjeta universitaria…

4) El buffet internacional: un día de clase, todos trajimos algo típico de nuestro país. Mi pobre tortilla de patatas palideció ante los manjares de media Europa y parte de África…

1

Las películas que he visto en Alemania, ordenadas según mi nivel de arrepentimiento que tengo de haber pagado por verlas:

1) G.I.JOE: toma castaña. En serio, mala con avaricia. Quiero decir: explotan cosas, hay tíos con katanas y agujeros de guión. No esperaba gran cosa, pero dormirme en las escenas finales, tampoco, la verdad…

2) La proposición: comedia romántica para tías con puntazos sueltos. Dicho eso, dicho todo. En serio: porque la abuela sea mayor y diga cosas modernas no significa que sea graciosa. Joder.

3) Harry Potter: no estuvo muy mal, pero anda que no se comen cosas importantes de la trama. Más vale que lo arreglen en la última(s).

1

1

– Y creo que ya no tengo nada más para clasificar… Espero que con esto baste…

1

Eh, prisionero: ¿qué tal va el artículo?

1

– Muy bien, Pedo… Herr Pedodrile. Ya está acabado.

1

A ver, déjame que le eche un ojo. Ahá. Uhum. Ooooh. Ya, claro.

1

– …

1

Esto es una buena mierda.

1

– ¿Cómo?

1

Tanto rato para hacer esta cagada, ¿no? Herr Fritz no va a estar nada satisfecho.

1

– P-pero, pero… ¡si lo he escrito! Y un día después de la entrada de ayer!

1

Chaval, has de ser regular, pero la calidad no puede bajar. En fin, espero que mañana te salga mejor.

1

– ¿Que mañana he de escribir otro?

1

Sí. Y para motivarte creo que Herr Slowpoke se va a divertir un rato contigo.

1

– ¿Herr Slowpoke?

1

Mira, por ahí viene.

1

– ¿Tú también, Slowpoke? Espera, ese uniforme… ¡Eres el sub-jefe, maldito bastardo!

1

Slooooooooooooooooooow… Pffffffffffffffssssssssssssssssst

1

– ¡Eh, deja de mojarme con tu pistola de agua! ¡¿Para qué leches has hecho eso?! O no… ¡El electroshock ahora no! ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAARRRRRRRRRRRRGGGGGGGGHHHHH!!!!

1

Uf, eso ha debido doler. Mejor despido yo la entrada de hoy: Bleiben Sie tuneiert auf der selben Slowpokestunde in dem selben Slowpokanal

Advertisements

2 Respostes to “Las Crónicas de Alenarnia (I)”

  1. Repelux Says:

    ¡Qué envidia me da la gente que viaja por el mundo y hace cosas! Yo este verano lo más lejos que he ido ha sido a Galicia, y allín no hay gente hablando alemán, así que supongo que no será un lugar del gusto de Herr Fritz.

  2. Superlayo Says:

    Sus vivencias alemanas son envidiables, ciertamente, pero su posición actual, no tanto…

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s


%d bloggers like this: